GLAUCOMA

¿Qué es el Glaucoma?

El Glaucoma es una enfermedad ocular crónica que afecta el nervio óptico, generalmente como consecuencia del aumento de la presión intraocular. Esto ocurre cuando se obstruye el drenaje del humor acuoso —el líquido que circula dentro del ojo— impidiendo su correcta reabsorción. La presión elevada daña progresivamente el nervio óptico, que conecta directamente el ojo con el cerebro, y es esencial para la visión. Si no se trata a tiempo, el glaucoma puede provocar una pérdida irreversible de la visión.

¿Cómo saber si tengo Glaucoma y quiénes tienen mayor riesgo?

El diagnóstico temprano es fundamental. Para detectarlo, se deben realizar exámenes oftalmológicos completos, que incluyen:

  • Medición de la presión intraocular (tonometría).
  • Evaluación del nervio óptico mediante fondo de ojo y/o tomografía (OCT).
  • Estudio del campo visual (campimetría computarizada).
  • Gonioscopía (para observar el ángulo de drenaje).
  • Control periódico: presión ocular cada 3 meses, OCT y campimetría una vez al año.

  • Factores de riesgo:
  • Edad mayor a 65 años.
  • Antecedentes familiares de glaucoma.
  • Diabetes.
  • Traumatismos oculares previos.
  • Ascendencia africana o antecedentes étnicos específicos.
  • Aunque es más común en adultos mayores, el glaucoma puede afectar a personas de cualquier edad, incluidos niños.

    ¿Qué síntomas presenta el Glaucoma?

    El glaucoma es silencioso en sus etapas iniciales, lo que hace esencial su detección precoz. Sin embargo, en fases avanzadas pueden aparecer:

  • Pérdida progresiva de la visión periférica.
  • Dificultad para adaptarse a la oscuridad.
  • Dificultad para enfocar objetos cercanos.
  • Visión de halos o anillos de colores alrededor de las luces.
  • Necesidad frecuente de cambiar la graduación de los anteojos.
  • Tratamiento del Glaucoma

    El tratamiento tiene como objetivo principal controlar la presión intraocular para evitar el daño al nervio óptico, ya que este no puede recuperarse una vez lesionado. Las opciones incluyen:

  • Medicación: generalmente en forma de gotas o comprimidos, reducen la presión ocular al disminuir la producción de humor acuoso o facilitar su drenaje.

  • Láser
  • Trabeculoplastia: se aplica en casos de glaucoma de ángulo abierto para mejorar el drenaje del líquido intraocular.
  • Iridotomía: se realiza en el glaucoma de ángulo cerrado para crear un nuevo canal de salida del líquido.
  • Cirugía: reservada para casos donde medicamentos y láser no son suficientes. Se crean nuevas vías de drenaje para reducir la presión ocular.

  • Implantes para Glaucoma

    Cuando los tratamientos convencionales no controlan adecuadamente la enfermedad, se recurre a implantes de drenaje, siendo la válvula de Ahmed una de las más utilizadas y efectivas.


    ¿Cómo funciona el implante?

    Consta de tres partes:

  • Un plato de plástico curvado que se adapta al ojo.
  • Un sistema valvular que regula la salida del humor acuoso.
  • Un tubo delgado que conduce el líquido hacia fuera del ojo.
  • El implante se coloca debajo de la conjuntiva, no es visible ni se siente. Su válvula se ajusta automáticamente a la presión del ojo, permitiendo un drenaje controlado y seguro.

    Procedimiento quirúrgico

  • Se realiza con anestesia local.
  • Dura aproximadamente una hora.
  • El postoperatorio incluye medicación para el dolor y seguimiento oftalmológico.
  • El control postoperatorio es clave para asegurar el correcto funcionamiento del implante.
  • Estudios a largo plazo demuestran que la válvula de Ahmed controla la presión ocular en aproximadamente el 90% de los casos.